Invertir en dominios .es y .com.es

20 de Febrero de 2009

Hace algunos años, en Noviembre de 2005, la liberalización de los dominios gestionados por Esnic, los .es, desencadenó una avalancha de registros que sorprendió a la propia entidad gestora, que tuvo bastantes problemas debido a la gran avalancha de peticiones, que saturó y bloqueó el sistema, permaneciendo fuera de servicio durante unas horas.

 Inverdominio siempre ha aconsejado invertir en dominios .es y .com.es , porque hemos considerado que era una apuesta interesante a medio y largo plazo. Ya en su día, nos posicionamos en el lado opuesto a los radicales defensores del .com, que no supieron ver más allá, y han perdido la oportunidad de invertir en mercados prácticamente vírgenes y con excelentes previsiones de crecimiento.

 Los dominios .es y .com.es están experimentando ahora mismo una fuerte demanda, por parte de inversores y desarrolladores, que están viendo en el sector de los dominios una interesante alternativa de inversión en estos tiempos de crisis globalizada.

 El excelente posicionamiento de los .es y .com.es en el mercado de habla hispana, hace cada día más atractivos estos dominios, que con un desarrollo adecuado y un SEO no demasiado complicado, consiguen posicionarse de manera excelente en buscadores en poco tiempo.

 Ahora es bastante fácil encontrar buenos dominios, incluso algún premium, por debajo del precio objetivo, debido a la necesidad por parte de algunas carteras de hacer caja. Recomendamos mantener posiciones a aquellos que tengan registrados dominios en sectores de probada rentabilidad en Internet, como el de los viajes y turismo, incluyendo geodominios, ya que su valor ha aumentado significativamente durante el último año, y todavía tienen mucho recorrido.

Las ofertas por estas extensiones han aumentado significativamente en los últimos meses, habiéndose notado un fuerte incremento fuera de los cauces habituales de las plataformas tradicionales de compra-venta de dominios. Los inversores no quieren seguir pagando las elevadas comisiones que se les exigen por unos servicios de intermediación exageradamente lentos, prefiriendo el trato directo o a través de otros cauces más eficientes.

Invertir en dominios

12 de Junio de 2008

Teniendo en cuenta la juventud de Internet, la inversión en dominios es una alternativa de inversión recién nacida, en comparación con otros sectores con los que a menudo se le compara, como son la Bolsa y el Mercado Inmobiliario.Como veremos más adelante, existen similitudes entre los tres mercados, pero hay que matizar, cada mercado es diferente, y no debemos guiarnos por las mismas reglas a la hora de invertir en uno u otro.

 

 Además, el mercado de los dominios no es un mercado global, aunque así lo pueda parecer, y hay que hacer distinciones en cuanto a idiomas, países, sectores, etc.
 En el año 1998, empezamos a interesarnos por el mercado de los dominios. En aquella época, la compañía estadounidense Network Solutions tenía el monopolio del registro de dominios. El coste de registro era de unos 80 dólares por dominio, bastante más que ahora. Te enviaban a tu domicilio los contratos y otra documentación por correo convencional. Algo impensable hoy en día.
 En estos últimos años, el registro de dominios se ha disparado de forma exponencial. Actualmente el mercado de los dominios está tan saturado de aficionados, buscadores de fortuna y adolescentes soñadores, que es dificilísimo encontrar dominios libres interesantes para registrar.

 No cabe duda de que es mejor dedicar nuestro presupuesto a comprar un dominio bueno, que a repartir nuestra inversión entre doscientos malos. El dominio bueno nunca perderá su valor, bien al contrario, su valor aumentará a medida que el volumen de negocio y usuarios aumenten en Internet.

Para un domainer, decidir si un dominio es premium, o no, es algo sencillo: si tienes que pararte a pensar si un dominio es premium, significa que no lo es.

A veces es difícil que alguien asimile esta idea. A nadie le gusta que le digan que sus dominios son mediocres, o malos. Pero es la realidad, en la mayoría de las ocasiones. Por supuesto, todo hay que matizarlo.

La valoración de un dominio depende de muchos factores. Estos factores varían de forma constante, aunque algunos se mantienen inalterables. Por eso las listas de criterios de valoración que circulan en numerosas páginas web, son relativamente eficaces, ya que son fruto del copy-pegui indiscriminado, y no se actualizan.

Internet está constántemente cambiando, y es lógico que los criterios de valoración de los dominios sufran la influencia de dicho dinamismo.

Claro que esto es una excepción verdaderamente excepcional. Hoy en día hay miles de ojos en todo el mundo monitorizando los dominios que están a punto de caducar. Existen muchas herramientas diseñadas para automatizar estos procesos, y es difícil que se escape ninguna presa.Los recién llegados al mundo de los dominios tienen la frecuente tendencia a registrar compulsivamente todo lo que se les pasa por la cabeza, fantaseando con ventas millonarias y desarrollos espectaculares. Siempre digo que el principal enemigo de un domainer es la dispersión. La personalidad de muchos domainers y sus comportamientos suelen coincidir con la de los diletantes.

Marketing viral

1 de Marzo de 2008

En los últimos meses hemos visto como algunas webs se han convertido en un fenómeno social a nivel mundial. El caso más paradigmático es YouTube.  ¿Es necesario que el producto que vamos a vender sea original?. ¿Es necesario que sea útil?. A veces sí, a veces no, a veces no importa.  Lo que sí es definitivo en el lanzamiento de un producto o servicio, es que sea tocado por la varita mágica del marketing viral. Ocurrió antes con Hotmail, que fue quizás la primera vez que se comprobó el éxito de las campañas de marketing viral, pero después ha habido muchas otras: el messenger de MSN, Skype, Gmail, Emule, por citar algunas de las más espectaculares.
En primer lugar, saber qué es el marketing viral. Lo podríamos definir sucintamente como aquél que consigue que sea el propio usuario el que difunda las bondades y virtudes de nuestro producto o servicio. Es algo tan antiguo como el boca a oreja de toda la vida. Es fundamental que el usuario perciba la necesidad de que cuanta más difusión se dé al mensaje en el que se da a conocer un producto o servicio, más útil resultará éste último. Por ejemplo: de nada sirve crear una red de intercambio de archivos Mp3, si no hay suficientes usuarios compartiendo archivos como para que el volumen de material intercambiable tenga el suficiente interés. De forma que cuanto más difunda el mensaje, más usuarios formarán parte de la red global de contactos, y más posibilidades de intercambio se generarán. Tradicionalmente se ha utilizado un mecanismo sencillo de implementar, y de cierta efectividad, como es la opción que facilitan ciertos sitios en su página principal,  donde se puede incluir la dirección de correo de un amigo al que queremos recomendar dicho sitio.Una campaña de marketing viral ha de tener dos características fundamentales para tener éxito:

 1.- Utiliza los recursos que ya poseen los propios usuarios. Por ejemplo: YouTube, Panoramio. La gratuidad del producto o servicio es fundamental para que el usuario sea más permeable a su aceptación, utilización y difusión. Hay que tener en cuenta que si queremos desarrollar una campaña de marketing viral, no es necesario que tengamos en mente convertirnos en un YouTube. Se pueden hacer las cosas a pequeña escala, con excelentes resultados.  Es fundamental ofrecer SIEMPRE productos de calidad, y estar preparados para una reacción viral por parte de los usuarios, que pueda colapsar nuestro servicio de hosting, nuestro teléfono, o nuestro cerebro.  Sería lo que se suele denominar “morir de éxito”, algo más habitual de lo que la gente se imagina. El proveedor del producto o servicio ha de tener cintura para saber reaccionar y adaptarse al tamaño de la comunidad de sus usuarios, creciendo con ellos en calidad y rapidez de servicio.  
¿Qué debemos tener en cuenta si queremos crear una campaña de marketing viral para nuestro producto o servicio?.

 Para conseguir sus objetivos, el marketing viral utilizará los métodos que dichos usuarios utilizan normalmente para comunicarse entre ellos. Es importante que el mensaje sea rápido y sencillo de reproducir.

2.- El producto o servicio es gratuito. Por ejemplo: Skype, Emule.

Dicha gratuidad puede aplicarse a todo el producto o servicio, o sólo a una parte de él. En ocasiones, una vez que el producto o servicio ha conseguido un suficiente número de usuarios o clientes, se puede llegar a ofrecer una personalización, o una mejora en las prestaciones, abonando una cantidad fija o periódica.

Otras veces, el volumen de usuarios y su posible segmentación, puede facilitar la inclusión de publicidad de otras empresas, convirtiéndose en la principal fuente de ingresos del sitio.

 En la Internet tan importante es el volumen de visitas como la segmentación de las mismas. Por tanto, si nuestro producto o servicio se dirige a un sector muy especializado, podremos utilizar las mismas tácticas descritas anteriormente.

La importancia de identificar a los usuarios

19 de Septiembre de 2007

Si queremos hacer bien las cosas, es fundamental que sepamos quiénes son nuestros usuarios, ya que ellos son nuestro objetivo.
Si nuestro cliente es una empresa importante, bastará con dirigirnos al departamento de márketing para conseguir los datos que necesitamos sobre los clientes de dicha empresa. El director del proyecto también podrá proporcionarnos esa información.

Claro que, si nuestro cliente no dispone de departamento de márketing, tendremos que conseguir los datos de otra forma.
Así que deberemos recabar todos los datos que nos pueda proporcionar nuestro cliente, para que nos ayuden a definir nuestro objetivo lo más claramente posible. Datos como: edad, sexo, formación, volumen de ingresos, localización geográfica, etc.
De todos modos, el nivel de conocimientos y experiencia en Internet de los usuarios, determinará en gran medida su comportamiento.

Tipos de usuario

Podemos definir tres tipos de usuario:

1.- El que nos visita por primera vez de forma accidental. Por ejemplo: alguien que está buscando información sobre Madrid y llega accidentalmente a la página del Real Madrid. Es importante que el visitante accidental se dé cuenta rápidamente cuál es el propósito del sitio web al que acaba de llegar. Puede que en ese momento no le interese, pero existe la posibilidad de que regrese en otra ocasión.

2.- El que nos visita por primera vez de forma intencional. Por ejemplo: alquien que necesita un libro sobre usabilidad que se acaba de editar, lee en algún sitio que lo vende Amazon. Es un momento crítico, ya que será su primera experiencia en la web de Amazon y es imprescindible que encuentre el libro con facilidad y pueda comprarlo sin complicaciones. El trabajo de diseño de información habrá resultado fundamental para que este nuevo usuario quede satisfecho con la experiencia y pueda convertirse en un visitante asíduo.

3.- El que reincide. Nos ha visitado con anterioridad y ha quedado satisfecho con la experiencia. Nos demuestra su fidelidad y no podemos decepcionarle. Hay que darle más de lo mismo para que siga siéndonos fiel, pero hemos de diferenciarlo de los visitantes 1 y 2, que nos visitan por primera vez. Si ya sabemos algo sobre sus gustos o preferencias, hemos de ofrecerle algo que suponga un valor añadido, personalizándole la información.

La planificación del sitio

24 de Agosto de 2007

Crear un sitio verdaderamente efectivo es un trabajo de equipo. Programadores, diseñadores gráficos, diseñadores de información, directores de proyecto, se han de poner de acuerdo con el cliente en los objetivos y estrategias antes de empezar a trabajar

Algo que parece tan obvio, puede no serlo tanto en la realidad. Demasiadas veces, el cliente tiene prisa por ver el trabajo finalizado y no acaba de ver los beneficios de una correcta planificación. No quiere dedicar demasiada atención y recursos a esta planificación previa. Esta actitud puede resultar letal para el proyecto.

Antes de empezar, habrá que plantearse algunas preguntas:

¿A qué se dedica la empresa de mi cliente?.

Hay que obtener toda la información posible al respecto, para poder hacernos una idea clara y completa de lo que hace. Para ello, es muy útil recoger toda la “literatura” que edite la empresa, desde folletos a revistas de difusión interna, etc.

¿Para qué quiere nuestro cliente establecer su presencia en la Web y cómo cree que afectará esto a su futuro negocio?.

Tanto si únicamente quiere eso: estar en Internet, como si pretende ampliar su red de contactos, o hacer comercio electrónico, esos objetivos tienen que ser definidos perfectamente antes de empezar.

¿Cuáles son los objetivos de la empresa a medio y largo plazo?. ¿Qué espera conseguir el primer año?.¿Y dentro de tres años?.

Hay que determinar qué tipo de estructura hemos de construir, de forma que pueda ser valida si la empresa crece, para no vernos obligados a desechar todo o gran parte de nuestro trabajo y tener que empezar de nuevo, con el consiguiente gasto para la empresa.

¿Quiénes son las empresas competidoras y cuál es su presencia en Internet?.

Viendo lo que está haciendo la competencia nos ayudará a hacerlo mejor que ellos, o a buscar elementos diferenciadores.

¿A quiénes vamos a dirigirnos y qué sabemos sobre ellos?

La empresa ya sabe mucho acerca de sus actuales clientes, pero también necesita identificar a sus clientes potenciales, aquellos que todavía no han contactado con la empresa. Todo tipo de datos deben ser tenidos en cuenta para definir lo más posible el perfil de los usuarios.

¿Qué va a motivar al usuario a visitar nuestra web?

¿Qué es lo que va a traer al usuario a nuestra web y qué va a conseguir?. ¿Qué es lo que va a encontrar para que nos recomiende a otras personas?. En esencia: ¿Qué vamos a darles para que nos sigan visitando?.

¿Qué nivel de complejidad puede permitirse nuestra web?

Una vez definida nuestra audiencia, hemos de ver si es o no capaz de desenvolverse en nuestra web con facilidad. No es lo mismo una web de software de juegos de simulación, donde es previsible que los usuarios tengan un nivel de conocimientos alto, que una web que se dedique a vender flores, donde parte de los usuarios, previsiblemente, no tendrá mucha experiencia en Internet.

¿Cómo vamos a evaluar el éxito de nuestra web?

¿Vamos a contentarnos con un contador de visitas?. ¿Necesitamos un programa estadístico más sofisticado que nos muestre qué hace el usuario mientras está en nuestra web?. ¿Nos centramos únicamente en las ventas, si nuestra web es comercial?. ¿Es suficiente para nosotros recoger información de nuestros usuarios a través de formularios?.

Todas estas cuestiones deben debatirse entre el cliente y sus colaboradores y el equipo que se va a hacer cargo del proyecto. Las conclusiones deberían plasmarse en un documento y ser firmadas por todos, de forma que suponga un compromiso para todo el mundo, y se eviten posibles malentendidos.

Diagramas

15 de Julio de 2007

En nuestras conversaciones con nuestro cliente hemos de obtener información que nos sirva para identificar a los usuarios del sitio web en el que estamos trabajando.

Una vez tenemos definidos los perfiles de nuestros usuarios, hemos de imaginar los posibles escenarios de uso que describan sus necesidades y comportamiento.

Todos estos datos pueden trasladarse a un diagrama, que será el “borrador” que nos servirá de base para, posteriormente, elaborar el mapa del sitio y después el prototipo.

Utilizar esta secuencia de forma sistemática ayuda a no dejarse ningún detalle importante, aparte de que el cliente percibe una imagen más profesional de nuestro trabajo.
Nuestro cliente puede verse confundido ante nuestra pregunta sobre los escenarios de uso del sitio web. No se trata de que nos diga “todo” lo que se puede ver o hacer en el sitio, sino de intentar identificar aquellos patrones de comportamiento que son previsibles para determinados perfiles de usuarios.

Por ejemplo, en una web especializada en restaurantes, los usuarios empezarán buscando restaurantes de su zona en un listado y, posteriormente, acotarán la búsqueda según precio. Esto sería un escenario de uso.

Esto nos ayudará a la hora de decidir que habrá en nuestro menu principal, en la página de inicio y, consecuentemente, a definir la jerarquía de los distintos contenidos del sitio. Algo aparentemente tan sencillo, puede complicarse bastante según la temática del sitio y, lógicamente, según el volumen de información que tengamos que organizar.

Ahora que ya hemos definido a nuestros usuarios y sus escenarios de uso, tenemos que hacer un diagrama que nos ayude a construir la mejor estructura para “sostener” la información del sitio.

Cómo hacer diagramas

Con los diagramas intentamos describir gráficamente todos los escenarios de uso, descartando redundancias, de forma que las necesidades de nuestros usuarios queden cubiertas de la forma más simple y eficaz posible. El propósito del diagrama es visualizar qué es lo que podrán hacer nuestros usuarios en nuestro sitio.

Si quieres dar una buena imagen a tu cliente, mejor utiliza Visio o Illustrator, o cualquier otro programa similar. Siempre queda más profesional que hacerlo a mano, en un folio de papel. Yo, personalmente, utilizo Visio para hacer mis diagramas, mapas de sitio y prototipos, pero hay quien prefiere Powerpoint u otros.

Un ejemplo que a mí me gusta mucho para explicar cómo se hace un diagrama es el de los empleados de una gran empresa, cómo se dirigen a sus casas al terminar la jornada laboral y qué hacen durante el trayecto de sus oficinas a sus domicilios.

Definamos los pérfiles de usuario:

1.- Los que utilizan el metro.
2.- Los que utilizan el autobús.
3.- Los que van caminando a casa.
4.- Los que conducen su propio vehículo.
5.- Los que utilizan el tren de cercanías.

Ahora definamos los escenarios de uso:

1.- Empleados que van de la oficina a su casa.
2.- Empleados que paran en el banco y en una cafetería.
3.- Empleados que consultan los horarios y tarifas en la estación.
4.- Empleados que adquieren billetes para viajar.

Al combinar los pérfiles de usuario con los escenarios de uso es cuando podemos dibujar nuestro diagrama, que nos servirá posteriormente para la elaboración del mapa del sitio. Ya sé que habrá quien diga que podemos obviar este paso, e irnos diréctamente al mapa del sitio, para ganar tiempo. Si queremos hacer un trabajo minucioso la metododología es esencial, para evitar olvidos, errores y redundancias.

Con los diagramas no pretendemos definir todas las páginas de nuestro sitio, no hace falta llegar a tanto nivel de detalle, ni mucho menos. Se trata de definir “lugares”, por donde el usuario tendrá que pasar para conseguir sus objetivos.

Este diagrama corresponde a un proyecto para el sitio web de los Yankees de Nueva York. No fue el diagrama definitivo, pero da una idea de lo que hemos visto antes.

diagrama-yankees.jpg

Los diagramas se hacen mejor con papel y lápiz, ya que se cambia contínuamente de idea durante su elaboración, por lo que las modificaciones son frecuentes. Trabajar a mano da más agilidad. Otra cosa es la presentación al cliente, que debe ser lo más profesional y esmerada posible. En este caso se ha exagerado al máximo la intensidad de los colores para resaltar las diferentes categorias.

El diseño de la Información

3 de Junio de 2007

Accedemos a la Red por motivos diversos, tanto laborales como lúdicos, pero no siempre encontramos lo que buscamos. En ocasiones, localizar la información que necesitamos se convierte en una tarea difícil: descargas lentas de páginas sobrecargadas de gráficos, enlaces rotos o que no conducen a ningún sitio, información mal estructurada y deficientemente “etiquetada” que hace imposible su localización, son algunos de los motivos por los que el usuario de Internet pierde horas de su tiempo sin conseguir lo que había venido a buscar, sintiéndose decepcionado, cansado y aburrido.

Afortunadamente, se puede hacer mucho para mejorar la experiencia del usuario. Es fundamental un buen diseño de la información para que los visitantes de nuestro sitio web se sientan cómodos navegando por él, de forma rápida y sencilla, sabiendo en cada momento dónde están, localizando la información con facilidad. De esa forma, la experiencia será positiva, volverán a visitarnos y, posiblemente, recomendarán nuestra web a otras personas. En caso de que experimenten dificultades, no les volveremos a ver.

La tarea del arquitecto de información o diseñador de información es, precisamente, la de organizar el contenido de un sitio web, de forma que la experiencia del usuario sea lo más placentera y satisfactoria posible, se trate de una web comercial o una puramente informativa. El usuario debe ser capaz de identificar el propósito de un sitio web con rapidez. Todos hemos visitado sitios en los que resultaba difícil averiguar con que intención habían sido creados. Hay que conseguir que el usuario sienta que posee el control mientras navega por nuestro sitio, proporcionándole menús claros, sencillos, de navegación intuitiva.

Por suerte, y cada vez más, las empresas han comprendido que es necesario llevar a cabo un correcto diseño de la información que quieren volcar en la Red. Hasta hace poco, abundaba el “chico para todo”, que se encargaba del diseño gráfico, diseño web, desarrollo, programación, mantenimiento, etc.
Lógicamente, y siguiendo la ruta trazada en otros países, se ha impuesto la especialización. El arquitecto de información hace su trabajo, el programador el suyo, y así sucesivamente. Se trabaja en equipo, pero cada cuál se ocupa de su parcela. Es la única manera de garantizar un resultado perfecto. El arquitecto de información ha de ser un profesional sólidamente preparado en su disciplina. Es el encargado de la parte del diseño menos “glamorosa” del sitio web, pero el responsable de que el sitio sea sólido y consistente.

Experiencia secuencial o interactiva

En los medios de comunicación tradicionales: prensa, libros, revistas, incluso televisión y cine, la experiencia se controla con cierta facilidad, ya que se produce de una manera secuencial. En la Web, la experiencia es totalmente dinámica, exploratoria, interactiva. El usuario es quien decide qué ruta quiere seguir. Lo vemos en los siguientes gráficos:

experiencia-lineal-y-exploratoria.jpg

En la primera, se nos marca la ruta que debemos seguir, tanto en el tiempo como en el espacio. En la experiencia interactiva, esos límites no existen: el usuario dispone de multitud de combinaciones para moverse. Dependiendo de lo que se esté buscando, se seguirá una ruta u otra. De nosotros depende que dicha ruta sea lo más corta y fácil posible.

El Arquitecto de Información

1 de Junio de 2007

El arquitecto de información debe analizar las necesidades de los usuarios y desarrollar una estructura sólida y coherente para el contenido del sitio web.
De esa forma conseguirá que se reconozca fácilmente cuál es el propósito de un sitio web. Facilitará al usuario la movilidad fácil e intuitiva cuando visite nuestra web, de forma que éste sentirá que tiene el control sobre la experiencia de navegación. Así, se quedará con nosotros hasta conseguir la información que busca o hasta que haya comprado el artículo que pretendemos venderle. Si su experiencia ha sido positiva, volverá, y además se convertirá en un valioso divulgador de nuestra web.

El arquitecto de información (AI), debe determinar con claridad el alcance y objetivos del sitio, con el director del proyecto y el ingeniero de software o programación.
Ha de ser capaz de organizar los contenidos y dar forma a la arquitectura del sitio. Para ello, deberá trabajar con el director de arte y los diseñadores visuales, para conseguir algo fundamental: el equilibrio entre forma y función.

Debe tener un fuerte sentido de la organización. Es muy importante que posea un pensamiento lógico y analítico y que sepa prestar atención a los detalles más insignificantes. Ha de tener habilidad para plantear y plantearse preguntas y, por supuesto, facilidad para comunicarse con todo tipo de gente.
La tarea del AI es saber conceptuar lo abstracto y traducirlo en soluciones visuales concretas.

El arte de anticiparse

El objetivo del AI es el usuario. Para que este último se sienta satisfecho con la experiencia, el AI debe anticiparse, identificando perfectamente a los futuros usuarios del sitio web en el que está trabajando. Sólo después de un análisis minucioso de las diferentes personalidades de los diferentes tipos de usuario, será capaz de darles lo que demandan, de una forma rápida y sencilla.
Por eso decimos que, sólo poniéndonos en los zapatos de nuestros futuros visitantes, seremos capaces de crear una estructura en la que ellos se sientan cómodos y alcancen sin dificultad sus objetivos.

Está claro que cada persona ve el mundo de una manera diferente. Es por ello por lo que tenemos que examinar todas las rutas posibles dentro de la estructura que estamos creando. Hemos de preguntarnos cómo se puede interpretar el trabajo que estamos realizando. Lo que para nosotros resulta obvio puede carecer de sentido para otras personas. Hay que anticiparse a las percepciones de los usuarios. Muchos profesionales parecen olvidar algo que, personalmente, considero fundamental: “Todos los días llega gente nueva a Internet”. Es gente sin experiencia de navegación, todo les suena raro y se desenvuelven con dificultad y lentitud. Hay que facilitarles el trabajo al máximo, porque somos los principales interesados en que su experiencia sea positiva.

Un AI es feliz cuando recibe un encargo relacionado con un tema que conoce bien. Lógicamente, le resulta más sencillo identificar a los usuarios y sus necesidades. Como esto no suele ocurrir, lo normal es que tenga que empezar desde cero. Es imprescindible que se documente lo más posible sobre el tema central de la web en la que va a trabajar. Además de los contenidos que se le van a proporcionar, debe recabar el máximo de información acerca de la empresa que le ha encargado el trabajo y, naturalmente, de las empresas competidoras. Sólo después de una sistemática labor de investigación y documentación seremos capaces de entender que es lo que busca el usuario.

En 1999, IBM detectó problemas de usabilidad en su sitio web. Los cambios que efectuaron en sus páginas de búsqueda de productos supusieron un aumento de las ventas cercano al 400 por ciento. Los arquitectos de información estuvieron detrás de este proceso de cambio. En cierta manera, podríamos decir que el trabajo no se hizo correctamente en su primer momento. No supieron anticiparse a las necesidades de sus usuarios y , de ese modo, perdieron una cuota de mercado descomunal. Sólo después de un minucioso análisis de los comportamientos de los visitantes de su web, supieron identificar dónde y cómo se producía la interrupción del proceso de compra de sus productos y supieron modificar la estructura de las páginas para neutralizar los fallos detectados.

El mapa del sitio

1 de Junio de 2007

Podemos definir el mapa del sitio como un plano general que muestra su estructura y funcionalidad. No nos referimos al mapa del sitio que a modo de directorio aparece en la página de inicio de muchas webs, generalmente con acceso en la zona superior derecha de la página. Hablamos de un mapa del sitio previo al diseño y construcción del sitio web.El mapa del sitio es un documento de referencia en cualquier proyecto web. Las visitas al mapa del sitio serán contínuas durante todo el proceso de creación del mismo, para revisar su estructura y hacer todas las modificaciones que sean necesarias. Aún después de que la web se haya puesto en funcionamiento, el mapa del sitio es un documento fundamental, imprescindible para efectuar cualquier modificación.Generalmente se muestra en un solo folio de papel, para ser más manejable, aunque en algunos proyectos el gran volumen de información y la compleja estructuración de la misma precisan soportes más grandes, también en papel, que suelen ser colgados en la pared para su consulta y manipulación.

El mapa de sitio no incorpora elementos de diseño. Su objetivo es que el cliente vea la estructura del sitio. Una vez conseguida la aprobación del cliente, el diseñador o diseñadores ya tienen algo con lo que empezar a trabajar.

Es un documento “vivo”, que se está modificando contínuamente, por lo que es importante que etiquetemos los diferentes documentos con algún distintivo, como fecha o versión, para evitar encontrarnos con un montón de papeles sin saber cuál es la versión más actualizada.

Antes de empezar a diseñar nuestro mapa, hemos de revisar el diagrama que hemos creado con anterioridad. ¿Podemos mejorarlo?. Posiblemente sí. Es fundamental huir de las prisas en este estadio, ya que las modificaciones que hagamos ahora son sencillas y económicas y pueden mejorar sensiblemente la funcionalidad del futuro sitio.

Lo ideal es que, una vez tengamos claro nuestro diagrama, este sea validado por el cliente y el equipo que va a desarrollar el sitio, antes de ponernos a trabajar en el mapa.

Desarrollar categoríasAhora se trata de que aquellos escenarios de uso que habíamos identificado en nuestro diagrama, los tenemos que trasladar a categorias lógicas, para que toda la información del sitio quede bien organizada.

La información se puede organizar de diferentes maneras, pero la predominante es la organización jerárquica. La mayoría de los sitios web tienen una organización jerárquica. En el mundo físico, tenemos la costumbre de organizar y ordenar las cosas por familias o grupos y, después, utilizar subcategorias más pequeñas. Hacemos esto con los utensilios de cocina, o con la ropa, por ejemplo.

A veces, al organizar la información de un sitio web, el sistema jerárquico puro no es el más adecuado, por lo que tenemos que utilizar un sistema mixto. Por ejemplo: si vamos a organizar el contenido de una web de venta de música, la organización de los distintos álbumes puede hacerse por estilos, por intérpretes ordenados alfabéticamente, por décadas musicales…

Aunque a veces las categorias son obvias, en ocasiones puede resultar más difícil organizar el contenido del sitio.

El aluticaje

Extraña palabra, ¿verdad?. En realidad no significa nada, es una palabra que utilizo como regla nemotécnica para acordarme de cinco maneras de organizar los contenidos:

1.- Alfabeto
2.- Lugar
3.- Tiempo
4.- Categoría
5.- Jerarquía

Casi toda la información puede organizarse utilizando estos cinco parámetros y, generalmente, más de uno de ellos.

Por ejemplo, el sitio que vende música, que comentábamos antes. Vamos a ver diferentes maneras de organizar los álbumes con nuestro aluticaje:

1.- Alfabeto: por orden alfabético, según el nombre del grupo o intérprete.2.- Lugar: según la nacionalidad del intérprete o grupo. Europeos, Americanos, Africanos, Asiáticos, etc.

3.- Tiempo: ordenados por décadas. Los 60, los 70, los 80, etc.

4.- Categoría: clásica, rock, pop, etc.

5.- Jerarquía: álbum más barato o más caro.

Esta sería una forma de organizar la información, pero no la única, ni tampoco la mejor necesariamente.