Archivo de Junio de 2007

El diseño de la Información

Domingo, 3 de Junio de 2007

Accedemos a la Red por motivos diversos, tanto laborales como lúdicos, pero no siempre encontramos lo que buscamos. En ocasiones, localizar la información que necesitamos se convierte en una tarea difícil: descargas lentas de páginas sobrecargadas de gráficos, enlaces rotos o que no conducen a ningún sitio, información mal estructurada y deficientemente “etiquetada” que hace imposible su localización, son algunos de los motivos por los que el usuario de Internet pierde horas de su tiempo sin conseguir lo que había venido a buscar, sintiéndose decepcionado, cansado y aburrido.

Afortunadamente, se puede hacer mucho para mejorar la experiencia del usuario. Es fundamental un buen diseño de la información para que los visitantes de nuestro sitio web se sientan cómodos navegando por él, de forma rápida y sencilla, sabiendo en cada momento dónde están, localizando la información con facilidad. De esa forma, la experiencia será positiva, volverán a visitarnos y, posiblemente, recomendarán nuestra web a otras personas. En caso de que experimenten dificultades, no les volveremos a ver.

La tarea del arquitecto de información o diseñador de información es, precisamente, la de organizar el contenido de un sitio web, de forma que la experiencia del usuario sea lo más placentera y satisfactoria posible, se trate de una web comercial o una puramente informativa. El usuario debe ser capaz de identificar el propósito de un sitio web con rapidez. Todos hemos visitado sitios en los que resultaba difícil averiguar con que intención habían sido creados. Hay que conseguir que el usuario sienta que posee el control mientras navega por nuestro sitio, proporcionándole menús claros, sencillos, de navegación intuitiva.

Por suerte, y cada vez más, las empresas han comprendido que es necesario llevar a cabo un correcto diseño de la información que quieren volcar en la Red. Hasta hace poco, abundaba el “chico para todo”, que se encargaba del diseño gráfico, diseño web, desarrollo, programación, mantenimiento, etc.
Lógicamente, y siguiendo la ruta trazada en otros países, se ha impuesto la especialización. El arquitecto de información hace su trabajo, el programador el suyo, y así sucesivamente. Se trabaja en equipo, pero cada cuál se ocupa de su parcela. Es la única manera de garantizar un resultado perfecto. El arquitecto de información ha de ser un profesional sólidamente preparado en su disciplina. Es el encargado de la parte del diseño menos “glamorosa” del sitio web, pero el responsable de que el sitio sea sólido y consistente.

Experiencia secuencial o interactiva

En los medios de comunicación tradicionales: prensa, libros, revistas, incluso televisión y cine, la experiencia se controla con cierta facilidad, ya que se produce de una manera secuencial. En la Web, la experiencia es totalmente dinámica, exploratoria, interactiva. El usuario es quien decide qué ruta quiere seguir. Lo vemos en los siguientes gráficos:

experiencia-lineal-y-exploratoria.jpg

En la primera, se nos marca la ruta que debemos seguir, tanto en el tiempo como en el espacio. En la experiencia interactiva, esos límites no existen: el usuario dispone de multitud de combinaciones para moverse. Dependiendo de lo que se esté buscando, se seguirá una ruta u otra. De nosotros depende que dicha ruta sea lo más corta y fácil posible.

El Arquitecto de Información

Viernes, 1 de Junio de 2007

El arquitecto de información debe analizar las necesidades de los usuarios y desarrollar una estructura sólida y coherente para el contenido del sitio web.
De esa forma conseguirá que se reconozca fácilmente cuál es el propósito de un sitio web. Facilitará al usuario la movilidad fácil e intuitiva cuando visite nuestra web, de forma que éste sentirá que tiene el control sobre la experiencia de navegación. Así, se quedará con nosotros hasta conseguir la información que busca o hasta que haya comprado el artículo que pretendemos venderle. Si su experiencia ha sido positiva, volverá, y además se convertirá en un valioso divulgador de nuestra web.

El arquitecto de información (AI), debe determinar con claridad el alcance y objetivos del sitio, con el director del proyecto y el ingeniero de software o programación.
Ha de ser capaz de organizar los contenidos y dar forma a la arquitectura del sitio. Para ello, deberá trabajar con el director de arte y los diseñadores visuales, para conseguir algo fundamental: el equilibrio entre forma y función.

Debe tener un fuerte sentido de la organización. Es muy importante que posea un pensamiento lógico y analítico y que sepa prestar atención a los detalles más insignificantes. Ha de tener habilidad para plantear y plantearse preguntas y, por supuesto, facilidad para comunicarse con todo tipo de gente.
La tarea del AI es saber conceptuar lo abstracto y traducirlo en soluciones visuales concretas.

El arte de anticiparse

El objetivo del AI es el usuario. Para que este último se sienta satisfecho con la experiencia, el AI debe anticiparse, identificando perfectamente a los futuros usuarios del sitio web en el que está trabajando. Sólo después de un análisis minucioso de las diferentes personalidades de los diferentes tipos de usuario, será capaz de darles lo que demandan, de una forma rápida y sencilla.
Por eso decimos que, sólo poniéndonos en los zapatos de nuestros futuros visitantes, seremos capaces de crear una estructura en la que ellos se sientan cómodos y alcancen sin dificultad sus objetivos.

Está claro que cada persona ve el mundo de una manera diferente. Es por ello por lo que tenemos que examinar todas las rutas posibles dentro de la estructura que estamos creando. Hemos de preguntarnos cómo se puede interpretar el trabajo que estamos realizando. Lo que para nosotros resulta obvio puede carecer de sentido para otras personas. Hay que anticiparse a las percepciones de los usuarios. Muchos profesionales parecen olvidar algo que, personalmente, considero fundamental: “Todos los días llega gente nueva a Internet”. Es gente sin experiencia de navegación, todo les suena raro y se desenvuelven con dificultad y lentitud. Hay que facilitarles el trabajo al máximo, porque somos los principales interesados en que su experiencia sea positiva.

Un AI es feliz cuando recibe un encargo relacionado con un tema que conoce bien. Lógicamente, le resulta más sencillo identificar a los usuarios y sus necesidades. Como esto no suele ocurrir, lo normal es que tenga que empezar desde cero. Es imprescindible que se documente lo más posible sobre el tema central de la web en la que va a trabajar. Además de los contenidos que se le van a proporcionar, debe recabar el máximo de información acerca de la empresa que le ha encargado el trabajo y, naturalmente, de las empresas competidoras. Sólo después de una sistemática labor de investigación y documentación seremos capaces de entender que es lo que busca el usuario.

En 1999, IBM detectó problemas de usabilidad en su sitio web. Los cambios que efectuaron en sus páginas de búsqueda de productos supusieron un aumento de las ventas cercano al 400 por ciento. Los arquitectos de información estuvieron detrás de este proceso de cambio. En cierta manera, podríamos decir que el trabajo no se hizo correctamente en su primer momento. No supieron anticiparse a las necesidades de sus usuarios y , de ese modo, perdieron una cuota de mercado descomunal. Sólo después de un minucioso análisis de los comportamientos de los visitantes de su web, supieron identificar dónde y cómo se producía la interrupción del proceso de compra de sus productos y supieron modificar la estructura de las páginas para neutralizar los fallos detectados.

El mapa del sitio

Viernes, 1 de Junio de 2007

Podemos definir el mapa del sitio como un plano general que muestra su estructura y funcionalidad. No nos referimos al mapa del sitio que a modo de directorio aparece en la página de inicio de muchas webs, generalmente con acceso en la zona superior derecha de la página. Hablamos de un mapa del sitio previo al diseño y construcción del sitio web.El mapa del sitio es un documento de referencia en cualquier proyecto web. Las visitas al mapa del sitio serán contínuas durante todo el proceso de creación del mismo, para revisar su estructura y hacer todas las modificaciones que sean necesarias. Aún después de que la web se haya puesto en funcionamiento, el mapa del sitio es un documento fundamental, imprescindible para efectuar cualquier modificación.Generalmente se muestra en un solo folio de papel, para ser más manejable, aunque en algunos proyectos el gran volumen de información y la compleja estructuración de la misma precisan soportes más grandes, también en papel, que suelen ser colgados en la pared para su consulta y manipulación.

El mapa de sitio no incorpora elementos de diseño. Su objetivo es que el cliente vea la estructura del sitio. Una vez conseguida la aprobación del cliente, el diseñador o diseñadores ya tienen algo con lo que empezar a trabajar.

Es un documento “vivo”, que se está modificando contínuamente, por lo que es importante que etiquetemos los diferentes documentos con algún distintivo, como fecha o versión, para evitar encontrarnos con un montón de papeles sin saber cuál es la versión más actualizada.

Antes de empezar a diseñar nuestro mapa, hemos de revisar el diagrama que hemos creado con anterioridad. ¿Podemos mejorarlo?. Posiblemente sí. Es fundamental huir de las prisas en este estadio, ya que las modificaciones que hagamos ahora son sencillas y económicas y pueden mejorar sensiblemente la funcionalidad del futuro sitio.

Lo ideal es que, una vez tengamos claro nuestro diagrama, este sea validado por el cliente y el equipo que va a desarrollar el sitio, antes de ponernos a trabajar en el mapa.

Desarrollar categoríasAhora se trata de que aquellos escenarios de uso que habíamos identificado en nuestro diagrama, los tenemos que trasladar a categorias lógicas, para que toda la información del sitio quede bien organizada.

La información se puede organizar de diferentes maneras, pero la predominante es la organización jerárquica. La mayoría de los sitios web tienen una organización jerárquica. En el mundo físico, tenemos la costumbre de organizar y ordenar las cosas por familias o grupos y, después, utilizar subcategorias más pequeñas. Hacemos esto con los utensilios de cocina, o con la ropa, por ejemplo.

A veces, al organizar la información de un sitio web, el sistema jerárquico puro no es el más adecuado, por lo que tenemos que utilizar un sistema mixto. Por ejemplo: si vamos a organizar el contenido de una web de venta de música, la organización de los distintos álbumes puede hacerse por estilos, por intérpretes ordenados alfabéticamente, por décadas musicales…

Aunque a veces las categorias son obvias, en ocasiones puede resultar más difícil organizar el contenido del sitio.

El aluticaje

Extraña palabra, ¿verdad?. En realidad no significa nada, es una palabra que utilizo como regla nemotécnica para acordarme de cinco maneras de organizar los contenidos:

1.- Alfabeto
2.- Lugar
3.- Tiempo
4.- Categoría
5.- Jerarquía

Casi toda la información puede organizarse utilizando estos cinco parámetros y, generalmente, más de uno de ellos.

Por ejemplo, el sitio que vende música, que comentábamos antes. Vamos a ver diferentes maneras de organizar los álbumes con nuestro aluticaje:

1.- Alfabeto: por orden alfabético, según el nombre del grupo o intérprete.2.- Lugar: según la nacionalidad del intérprete o grupo. Europeos, Americanos, Africanos, Asiáticos, etc.

3.- Tiempo: ordenados por décadas. Los 60, los 70, los 80, etc.

4.- Categoría: clásica, rock, pop, etc.

5.- Jerarquía: álbum más barato o más caro.

Esta sería una forma de organizar la información, pero no la única, ni tampoco la mejor necesariamente.