Teniendo en cuenta la juventud de Internet, la inversión en dominios es una alternativa de inversión recién nacida, en comparación con otros sectores con los que a menudo se le compara, como son la Bolsa y el Mercado Inmobiliario.Como veremos más adelante, existen similitudes entre los tres mercados, pero hay que matizar, cada mercado es diferente, y no debemos guiarnos por las mismas reglas a la hora de invertir en uno u otro.
Para un domainer, decidir si un dominio es premium, o no, es algo sencillo: si tienes que pararte a pensar si un dominio es premium, significa que no lo es.
A veces es difícil que alguien asimile esta idea. A nadie le gusta que le digan que sus dominios son mediocres, o malos. Pero es la realidad, en la mayoría de las ocasiones. Por supuesto, todo hay que matizarlo.
La valoración de un dominio depende de muchos factores. Estos factores varían de forma constante, aunque algunos se mantienen inalterables. Por eso las listas de criterios de valoración que circulan en numerosas páginas web, son relativamente eficaces, ya que son fruto del copy-pegui indiscriminado, y no se actualizan.
Internet está constántemente cambiando, y es lógico que los criterios de valoración de los dominios sufran la influencia de dicho dinamismo.
Claro que esto es una excepción verdaderamente excepcional. Hoy en día hay miles de ojos en todo el mundo monitorizando los dominios que están a punto de caducar. Existen muchas herramientas diseñadas para automatizar estos procesos, y es difícil que se escape ninguna presa.Los recién llegados al mundo de los dominios tienen la frecuente tendencia a registrar compulsivamente todo lo que se les pasa por la cabeza, fantaseando con ventas millonarias y desarrollos espectaculares. Siempre digo que el principal enemigo de un domainer es la dispersión. La personalidad de muchos domainers y sus comportamientos suelen coincidir con la de los diletantes.