El Arquitecto de Información

El arquitecto de información debe analizar las necesidades de los usuarios y desarrollar una estructura sólida y coherente para el contenido del sitio web.
De esa forma conseguirá que se reconozca fácilmente cuál es el propósito de un sitio web. Facilitará al usuario la movilidad fácil e intuitiva cuando visite nuestra web, de forma que éste sentirá que tiene el control sobre la experiencia de navegación. Así, se quedará con nosotros hasta conseguir la información que busca o hasta que haya comprado el artículo que pretendemos venderle. Si su experiencia ha sido positiva, volverá, y además se convertirá en un valioso divulgador de nuestra web.

El arquitecto de información (AI), debe determinar con claridad el alcance y objetivos del sitio, con el director del proyecto y el ingeniero de software o programación.
Ha de ser capaz de organizar los contenidos y dar forma a la arquitectura del sitio. Para ello, deberá trabajar con el director de arte y los diseñadores visuales, para conseguir algo fundamental: el equilibrio entre forma y función.

Debe tener un fuerte sentido de la organización. Es muy importante que posea un pensamiento lógico y analítico y que sepa prestar atención a los detalles más insignificantes. Ha de tener habilidad para plantear y plantearse preguntas y, por supuesto, facilidad para comunicarse con todo tipo de gente.
La tarea del AI es saber conceptuar lo abstracto y traducirlo en soluciones visuales concretas.

El arte de anticiparse

El objetivo del AI es el usuario. Para que este último se sienta satisfecho con la experiencia, el AI debe anticiparse, identificando perfectamente a los futuros usuarios del sitio web en el que está trabajando. Sólo después de un análisis minucioso de las diferentes personalidades de los diferentes tipos de usuario, será capaz de darles lo que demandan, de una forma rápida y sencilla.
Por eso decimos que, sólo poniéndonos en los zapatos de nuestros futuros visitantes, seremos capaces de crear una estructura en la que ellos se sientan cómodos y alcancen sin dificultad sus objetivos.

Está claro que cada persona ve el mundo de una manera diferente. Es por ello por lo que tenemos que examinar todas las rutas posibles dentro de la estructura que estamos creando. Hemos de preguntarnos cómo se puede interpretar el trabajo que estamos realizando. Lo que para nosotros resulta obvio puede carecer de sentido para otras personas. Hay que anticiparse a las percepciones de los usuarios. Muchos profesionales parecen olvidar algo que, personalmente, considero fundamental: “Todos los días llega gente nueva a Internet”. Es gente sin experiencia de navegación, todo les suena raro y se desenvuelven con dificultad y lentitud. Hay que facilitarles el trabajo al máximo, porque somos los principales interesados en que su experiencia sea positiva.

Un AI es feliz cuando recibe un encargo relacionado con un tema que conoce bien. Lógicamente, le resulta más sencillo identificar a los usuarios y sus necesidades. Como esto no suele ocurrir, lo normal es que tenga que empezar desde cero. Es imprescindible que se documente lo más posible sobre el tema central de la web en la que va a trabajar. Además de los contenidos que se le van a proporcionar, debe recabar el máximo de información acerca de la empresa que le ha encargado el trabajo y, naturalmente, de las empresas competidoras. Sólo después de una sistemática labor de investigación y documentación seremos capaces de entender que es lo que busca el usuario.

En 1999, IBM detectó problemas de usabilidad en su sitio web. Los cambios que efectuaron en sus páginas de búsqueda de productos supusieron un aumento de las ventas cercano al 400 por ciento. Los arquitectos de información estuvieron detrás de este proceso de cambio. En cierta manera, podríamos decir que el trabajo no se hizo correctamente en su primer momento. No supieron anticiparse a las necesidades de sus usuarios y , de ese modo, perdieron una cuota de mercado descomunal. Sólo después de un minucioso análisis de los comportamientos de los visitantes de su web, supieron identificar dónde y cómo se producía la interrupción del proceso de compra de sus productos y supieron modificar la estructura de las páginas para neutralizar los fallos detectados.

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